martes, 9 de octubre de 2018

EL DESCENSO AL INFRAMUNDO EN MITAD DE UNA NOCHE OSCURA DEL ALMA

The Guardian, por Tesparg (DeviantArt)


Han pasado muchos meses desde mi última entrada. En todo este tiempo he estado reconstruyéndome, recomponiéndome a partir de mis propios pedazos, lidiando con mi Sombra.

La Noche Oscura del Alma, el descenso al Inframundo, la Muerte Chamánica, la Capilla Peligrosa...muchos nombres y un mismo resultado: poner tu mundo, aquel que crees que es tu mundo patas arriba, arrojarte fuera de tu zona de confort de un guantazo, hacer pedazos todos tus esquemas mentales, colgarte boca abajo del Arbol y dejarte a merced de los cuervos para que arranquen tu carne y dejen al descubierto tus Huesos.
Los Huesos simbolizan nuestra parte más pura y auténtica, nuestra esencia libre de los juicios ajenos que hemos ido interiorizando a medida que crecíamos. Esos juicios casi siempre no son nada saludables y lo único que hacen es cargarnos una mochila llena de piedras enormes en la espalda.

Todos en algun momento u otro atravesamos por una situación dificil en la cual parece que por mucho que hagamos, no encontramos una salida a tanta desesperanza, tristeza, sensación de indefensión y pérdida del control de nuestra vida...
Bien por un único acontecimiento especialmente devastador o por una série de hechos perniciosos acumulativos, lo cierto es que no es una experiencia agradable, pero sí profundamente transformadora.
Y aquellos que somos Buscadores Espirituales de Conocimiento, lo conocemos muy bien. Y sabemos cómo se llama y que es un proceso doloroso pero transformador que nos ayuda a trascender nuestra própia naturaleza, nos hace más sabios y fuertes de lo que solíamos ser.

Para el resto del mundo puede pasar por una depresión, una mala racha, un signo de que se es un pederdor nato...y de ahí no salen.

De repente las cosas que nos gustaban dejan de parecernos atractivas, cosas que creíamos inamovibles se nos escurren como arena entre los dedos y justo cuando creíamos estar a salvo, el suelo se hunde bajo nuestros pies.

Nos acojonamos viv@s ante tanta negrura y optamos por varias vias:

a)- IGNORARLO: lo que no se nombra, no existe. Pensamos que pasando del tema y mintiéndonos diciendo que todo está bien, la habitación oscura desaparecerá. Cerramos los ojos, pero al abrirlos el monstruo sigue ahí, mirándonos en la oscuridad. Craso error.

b)-TRATAMOS DE SALIR DE AHÍ A TODA COSTA: conductas violentas, abuso de drogas, sexo desenfrenado sin protección, adicción a Internet...cualquier cosa que nos impida pensar en lo jodíd@s que estamos, nos vale. Nos ocurrirá igual que el ejemplo anterior con el agravante de que estos hábitos pueden prolongarse en el tiempo, nos arruinan la salud (física y mental) y seguimos atrapados en esa habitación a oscuras que nos dá tanto miedo.




c)-ACEPTAR Y ENFRENTARSE AL MONSTRUO: es lo más recomendable y a la vez lo más chungo. Aceptar, al contrario de lo que se cree, no es capitular, ni rendirse, ni abandonarse, ni que nos dé igual. Es RECONOCER una situación, no negarla ni ignorarla.
Es decir "vale, estoy jodid@. ¿Cómo he llegado a esta situación? ¿de qué tengo miedo? ¿qué tengo que cambiar en mi vida y en mi forma de pensar, qué necesito aprender para salir de aqui?".
No es facil mirar al monstruo cara a cara. No es facil reconocer que nuestra vida debe cambiar para mejorar como personas. No es facil asumir los cambios radicales. No es facil dejar de pensar y funcionar en el mundo como lo hemos estado haciendo hasta ahora. No es facil "actualizar nuestro firmware" porque se ha quedado obsoleto.

Y tampoco es facil reconocer que podemos necesitar ayuda en el proceso. Sobretodo si se trata de algo que nos viene demasiado enorme y no lo podemos digerir o es algo muy doloroso y traumático que se ha ido filtrando a lo largo de los años. Un buen psicoterapeuta (no todo el mundo vale) puede ser una ayuda inestimable, si dejamos de lado prejuicios dañinos ("eso es para locos" "yo puedo hacerlo solo" "eso solo sirve para sacarte el dinero"...).

Nuestra espiritualidad, nuestros aliados del Otro Lado del Cerco, nuestra fé...como queramos llamarlo, es un buen puntal que nos puede ayudar en el proceso. pongamos a trabajar nuestra imaginación para diseñar ritos y rituales (meditación, magia simpática, destierros, catársis, trance...) que nos ayuden a dejar atras viejso hábitos y nos preparen para nuestra Muerte. Nuestro Yo se está muriendo, debe morir para salir de esa habitación, de esa Noche Oscura. Saca todo tu dolor afuera de una forma constructiva: pinta, esculpe, escribe, dibuja, llora, compone, cruza el Cerco y trae contigo e integra en tu vida la sabiduría que encuentres allí...

El chamán sufre una muerte ritual espiritual donde es despedazado por los espíritus, devorado y vuelto a recomponer. Renace siendo otra persona distinta a la que era.
En una sociedad carente de ritos de paso, la Noche Oscura del Alma es una eficaz "reiniciadora"

Ataecina muere y renace años tras año; Ella nos puede ayudar a recordar que nosotr@s también debemos, en cierto modo, morir y renacer, adaptarnos a nuestras nuevas circunstancias vitales. Desprendernos de lo que ya no nos sirve para avanzar en la vida mundana y en el Viejo Arte.

El fin último de la Noche Oscura del Alma es renovarnos. Conecta contigo mism@. Medita. Lo digo en serio, medita. No huyas del dolor. Reconócelo. Reconoce que estás sufriendo. Reconoce que te sientes sol@, triste, dessesperanzad@...
Reconoce que sigues viviendo con el "software" que te implantaron tus padres ("no vales" "no éres importante" "no lograrás nada en la vida"...) y cámbialo.
Reconoce que pasarte días y noches enteros jugando sin descanso al WoW no hará que cambies tu forma de afrontar los problemas.

Mira con compasión a ese rostro que te devuelve el espejo. Trabaja tu autoestima con un profesional si hace falta.
Pídele a la Madre Oscura ayuda también, para ir "dandole garrote" a esos esquemas de pensamiento que te hacen la vida imposible.  Imagínate lo que sería vivir 24 horas al día 7 días a la semana y 365 días al año con una persona asquerosa al lado que no para de decirte que éres un fracaso, que no cambiarás nunca, que cuando cometes el más mínimo error se ceba contigo y que contínuamente te trata con crueldad. Y encima no puedes deshacerte de semejante engendro, porque ese maltratador éres tu mism@, quien te mantiene encerrad@ en esa habitación oscura que te acojona tanto. Él/ella es el monstruo, El Carcelero.

Mientras no le plantes cara a tus demonios internos, el Guardián no te dejará salir de la Capilla Peligrosa/Noche Oscura del Alma/Hades/Inframundo Psíquico.

Mientras no rebatas tus miedos (los Carceleros más frecuentes con diferencia) seguirás atrapad@ en una dinámica que te hará infeliz. Mientras no hagas cambios en tu vida/mente, seguirás en la habitación con el monstruo.

Y recuerda que si lo haces, al final del pasillo oscuro, algo hermoso y nuevo te espera. Tu Nuevo Yo.



1 comentario:

  1. Hola An, llevo mucho tiempo leyendo tu blog pero creo que no nos conocemos porque me temo que no soy de los de comentar pero esta entrada vengo a leerla en medio de un descenso parecido, así que creo entender tus palabras de un modo distinto esta vez.
    Solo quería comentar para dejar fe de que las sombras están más pobladas de lo que en ocasiones recordamos y, aunque esos monstruos nuestros acaparan toda nuestra atención durante semejante viaje, igual de fácil nos es pasar por alto que otras personas pueden estar encerradas en el mismo "pasaje al inframundo", sin que podamos vernos ni oírnos entre nosotros.
    Sé muy bien cómo se echan de menos las palabras de alguien que no sea tu monstruo personal durante este trayecto a través de la oscuridad, ya que no es la primera vez que lo atravieso así que, por si te sirve de algo, no te olvides del fuego. Un abrazo

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